El dato clave que explica la magnitud del asunto está en que Taiwán, una nación insular a 180 km del este de China, es actualmente el mayor fabricante mundial de semiconductores, que son los chips necesarios para la producción de básicamente todos los artefactos tecnológicos.
Este escenario es posible si las tensiones que se viven actualmente en el continente Asiático actualmente estallan: la de China y Taiwán, a la que podría sumarse también Estados Unidos, el país más poderosos militarmente, si este decide optar por defender la isla.
Los aparatos digitales que son indispensables y usados todos los días como teléfonos, computadoras, hasta carros y maquinaria industrial, podrían tener un alza de precios a máximos históricos.
Desde hace unos meses, China amenaza con una invasión o ataque a la isla, bajo el argumento de crear una sola China que incluye a Taiwán. De llegar a suceder este conflicto podría causar efectos económicos mundiales aún más fuertes que los que ha dejado el conflicto en Ucrania.