Retomando este tema desde un aspecto político, recae lo importante de entender la música y no criminalizar o satanizarla. La revolución mexicana, por ejemplo, (nuestro último gran conflicto armado y político interno) prometió mejores condiciones de vida para todos, sin embargo, durante el último siglo el sistema político, económico y social que hemos construido ha excluido a mucha población.
En los últimos meses ha sido tanto el crecimiento de este género en nuestro país, que los corridos tumbados ahora han invadido totalmente las redes sociales, la radio y encabezan las listas de la música más escuchada; hoy, Peso Pluma está presente en las cinco canciones más escuchadas de México.
Por si fuera poco, esto no es un fenómeno nuevo en México. De hecho, tal vez sea parte de nuestra identidad. Los corridos que celebran delincuentes, pistoleros que robaban e imponían su voluntad, ya datan de la época de la revolución.