Los daños ocurrieron durante una jornada marcada por protestas relacionadas con la calidad del agua en Guadalajara y las denuncias por represión policial. El gobernador informó sobre cinco personas detenidas.
El domingo 18 de octubre, edificios públicos del centro de Guadalajara sufrieron daños durante una jornada de tensión relacionada con las protestas por la calidad del agua. Las afectaciones alcanzaron las entradas del Congreso de Jalisco y del Palacio de Justicia, según reportes publicados este lunes.
La movilización estaba relacionada con las denuncias de habitantes que aseguran recibir agua de mala calidad en sus hogares. También buscaba exigir justicia por los enfrentamientos registrados durante una protesta anterior, cuando policías intervinieron para dispersar a los participantes y hubo detenciones y personas lesionadas.
De acuerdo con el gobernador Pablo Lemus, un grupo de personas encapuchadas lanzó objetos explosivos y provocó incendios en las instalaciones. El mandatario informó que cinco personas fueron detenidas cuando viajaban en un vehículo reportado como robado y que transportaba bidones con gasolina.
Los organizadores indicaron que la presencia de personas armadas con bates y petardos motivó la suspensión de la movilización originalmente prevista. Su postura es que esos incidentes podían poner en riesgo a quienes pretendían manifestarse pacíficamente para reclamar mejores condiciones del suministro de agua y garantías para ejercer sus derechos.
Las autoridades estatales señalaron que los actos violentos no deben confundirse con las demandas de los ciudadanos que buscaban protestar de manera pacífica. La investigación deberá establecer las circunstancias de los daños, la participación de los detenidos y si existió una planificación previa de los ataques a los edificios.
El conflicto tiene como antecedente la preocupación por el agua que llega a los hogares de la zona metropolitana. Estudios ciudadanos difundidos recientemente han reportado problemas en diversas muestras, aunque los resultados varían según el punto de recolección y requieren un seguimiento técnico por parte de las autoridades sanitarias.
Los hechos mantienen la atención sobre dos asuntos: la calidad del agua y las condiciones en que las autoridades responden a las manifestaciones. Las investigaciones deberán esclarecer los incidentes y determinar responsabilidades, mientras los habitantes esperan medidas verificables que atiendan sus preocupaciones sobre el servicio de agua potable.