Dr. David De Rungs: maestro de la cirugía facial

09 de septiembre del 2026

Hay cirugías que pueden parecer sencillas cuando se observan desde afuera: una nariz que cambia de forma, un rostro que recupera definición o una expresión que luce más descansada. Pero detrás de un resultado hay algo que no siempre se ve en una fotografía: todo lo que el cirujano tuvo que aprender para llegar hasta ahí.


En el caso del Dr. David De Rungs, su trayectoria combina formación médica, especialización, investigación y una práctica enfocada particularmente en cirugía facial. Cuenta con 15 años de trayectoria médica y realizó su formación como médico cirujano en la Universidad Anáhuac, para posteriormente especializarse en Cirugía Plástica y Reconstructiva en la UNAM. 


Pero quizá uno de los datos que mejor explica su perfil está fuera del quirófano: su trabajo académico. De acuerdo con información de su propia clínica, De Rungs es autor, coautor y editor de más de 50 publicaciones científicas, incluyendo artículos, capítulos de libros, técnicas quirúrgicas y casos clínicos a nivel nacional e internacional. 


Y eso cambia la perspectiva. Porque un cirujano no solamente se forma realizando procedimientos; también se forma estudiando, investigando, cuestionando técnicas y compartiendo conocimiento con otros especialistas.


Su preparación también incluye más de 10 fellowships internacionales, de acuerdo con publicaciones recientes sobre su trayectoria. Estos programas de formación complementaria le han permitido ampliar su experiencia en diferentes áreas de la cirugía plástica y, particularmente, en procedimientos faciales. 


Su interés por la cirugía nasal tampoco es nuevo. En una publicación científica de Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana, De Rungs aparece como coautor de un trabajo relacionado con rinoplastia y función de la válvula nasal interna, un ejemplo de cómo su práctica también se ha vinculado con el estudio científico de la anatomía y la función nasal. 


Hoy, esa combinación de experiencia y conocimiento se refleja en procedimientos como la rinoplastia ultrasónica y el Deep Plane Facelift, técnicas que forman parte de una cirugía facial cada vez más enfocada en precisión, estructura y armonía.


En rinoplastia, por ejemplo, el desafío no consiste únicamente en modificar una nariz. También implica entender cómo esa estructura interactúa con el resto del rostro y, cuando existe una necesidad funcional, considerar la respiración como parte fundamental del procedimiento. De Rungs ha realizado casos estético-funcionales en los que ambos aspectos son abordados de manera conjunta. 


En el rejuvenecimiento facial ocurre algo parecido. El Deep Plane Facelift trabaja sobre planos profundos del rostro y busca reposicionar tejidos relacionados con los cambios del envejecimiento, en lugar de limitarse a tensar la piel. El objetivo es recuperar estructura y definición conservando las características propias del paciente. 


Por eso, cuando hablamos de un cirujano plástico, quizá la pregunta más interesante no debería ser cuántas fotografías de antes y después podemos encontrar, sino cuánto conocimiento existe detrás de cada decisión quirúrgica.


Porque la verdadera maestría no está solamente en saber operar. Está en saber observar, entender la anatomía, conocer las posibilidades, reconocer los límites y elegir con precisión qué hacer y qué dejar intacto en cada rostro.


Y quizá ahí está la diferencia entre cambiar una cara y realmente saber trabajar con ella.