Un estudio encuentra que el lenguaje humano comparte patrones rítmicos con animales

05 de septiembre del 2026

Investigadores compararon grabaciones de 48 idiomas con señales de comunicación producidas por diferentes especies animales.


Hablar no solamente consiste en elegir palabras y formar oraciones; también implica mantener un ritmo. Una investigación internacional analizó la estructura temporal del lenguaje humano y encontró similitudes con los patrones presentes en señales de comunicación producidas por distintas especies animales.

El equipo estudió grabaciones correspondientes a 48 idiomas provenientes de diferentes regiones del planeta. Posteriormente comparó sus características rítmicas con señales producidas por animales como peces, focas y aves, buscando determinar si el ritmo del habla humana representa un fenómeno exclusivamente humano.

Los investigadores analizaron específicamente los intervalos temporales que aparecen entre diferentes segmentos de las señales. Este método permitió observar patrones relacionados con la duración y distribución de los sonidos, ofreciendo una perspectiva diferente sobre la manera en que los seres vivos organizan sus sistemas de comunicación.

El hallazgo no significa que los animales hablen idiomas como los humanos. La comparación se concentra en aspectos relacionados con el ritmo y la organización temporal de las señales, características que pueden aparecer en diferentes sistemas de comunicación independientemente de las especies.

La investigación podría ayudar a comprender mejor cómo evolucionaron determinadas características de la comunicación. Estudiar similitudes entre especies permite plantear nuevas preguntas sobre los mecanismos biológicos que influyen en la producción y percepción de sonidos utilizados para transmitir información.

Los resultados también muestran que el lenguaje puede estudiarse desde disciplinas diferentes a la lingüística tradicional. Biología, neurociencia, evolución y ciencias cognitivas pueden aportar información para comprender por qué nuestras conversaciones tienen determinados ritmos y cómo nuestro cerebro procesa esos patrones.